lunes, 12 de julio de 2010

EL ESCRITOR SALE A MATAR

Aquí, aburrido en mi escritorio sin saber que escribir, porque las noticias me parecen aburridas, salvo la final del Mundial Sudáfrica 2010 que nos dejo a España de campeón, decidí escribir sobre un personaje chabacano, libertino, irreal y extravagante, pero que, en buen cristiano, puede resumirse en una sola palabra, “pendejo”. Es quizás por eso que el éxito obtenido por Bayly en su programa nocturno de los domingos, puede generar tanta acogida en millones de hogares peruanos como votos en su “ficticia” campaña presidencial. A los peruanos, muy acostumbrados a la criollada, se les hace necesario un programa como el del tío terrible, donde el motor de las entrevistas es la ironía y la, aunque no lo crea, razón. Uno lo puede ver entrevistado a Carlos Alcántara riéndose de las pendejadas que este dice y hace con un micro, o lo puede ver adusto y serio entrevistando a Francis Allison (que dicho sea de paso es un canalla, sinvergüenza y caradura). Por ello, Bayly es un personaje querido por muchos y odiado por pocos, porque valgan verdades, a la gente le gusta verlo en la televisión peruana; en todo caso, resulta más interesante que ver a Rosa María Palacios fingiendo humildad y objetividad o a Nicolás “ascensor” Lúcar hablando de moralidad y de principios. Bayly se ha ganado su popularidad a punta de palos orales, dándole en la llaga a todo el mundo, incluso al manganzón de Chávez. Su interés por ser presidente no viene de ahora, ya en alguna oportunidad salió con su buen amigo Álvaro Vargas Llosa (hijo del también ex candidato presidencial y literato Mario Vargas Llosa) haciendo campaña por el voto en blanco. Sus propuestas: equiparar la educación escolar pública al nivel de la educación privada, legalizar el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo, eliminar las gollerías de las Fuerzas Armadas, reducir el legislativo a su mínima expresión, entre otros, han sido bien recibidos por la población; salvo algunos cucufatos que se jactan de moralistas y religiosos, cuando ellos son los primeros en meter la mano en el tesoro público y pedir su tajada de cuando en cuando al gobierno, no ha habido mayores discrepancias. A lo mejor el Perú no está preparado aun para asumir una política de gobierno de esta magnitud. Su ficticia campaña presidencial lo ha hecho aparecer en las encuestas con un nada despreciable 6 por ciento que en ocasiones baja a 5. Nadie lo toma en serio, ni Luis Castañeda ni Lourdes Flores ni Alan García, pero Bayly, a simple vista, es el más sincero de todos. Si es gay, afeminado o maricón, eso a nadie le importa, solo a él. Porque si ya hemos tenido presidentes militares, locos y cholos, porque no podemos tener un presidente gay. Bayly es escritor, periodista, guionista, conductor y analista político, ha trabajado en Estados Unidos parte de su vida, de lo cual se puede desprender su evidente estilo capitalista. Las elecciones presidenciales serán el próximo año y hasta el momento Bayly no ha recibido la invitación de ningún partido político para ser el candidato presidencial. Ya en algún momento dijo que iba con José Barba de Cambio Radical pero está claro que esto no será así, no solo porque el partido de Barba no tiene alcance nacional, sino porque en sus filas esta otro sinvergüenza de la política nacional que ahora quiere ser alcalde de Lima, Alex Kouri. ¿Qué se puede esperar de Bayly? Por su programa diario que se empezará a emitir desde hoy a las 11 de la noche, intuyó que Jaime esta en un tira y afloja tremendo, quizás el siga haciéndose el pendejo frente a la cámara y diciéndole a más de medio Perú lo sucio y cochino que es nuestro sistema político (y haciendo quedar en ridículo a los mismos políticos de siempre), pero muy en el fondo, él sabe que lo que dice y hace es un reflejo de lo que siente en su corazón. Que si será candidato político o no, solo él lo sabe, pero, por lo pronto, ya dijo más verdades e hizo mejores propuestas que todos sus contendores juntos (pero, eso sí, comió casi igual que ellos).

1 comentario:

Raul dijo...

Jaime es muy irónico, y dice cosas que muchos pensamos, aunque no sea políticamente correcto decirlas.